Me llamo Cecilia y Change.org cambio mi vida

Mi nombre es Cecilia Hernández Rivas y soy psicóloga clínica especialista en adolescentes. Esta es la petición que creé en Change.org y que logró la solidaridad de más de 85,000 de personas, change.org/lomashill

Esta es mi historia: 

El pasado 30 de noviembre del 2012 fui víctima y  testigo de una injusticia. Han pasado casi 6 meses desde que perdí mi trabajo como maestra de secundaria en el colegio Lomas Hill por proyectar la película Milk. Y el día de hoy cierro un ciclo

Impartía la clase de Formación Cívica y Ética, y como parte del programa de estudios de la SEP donde se solicita a los docentes incluir el tema de Diversidad Sexual, recurrí a esta película para reforzar didácticamente a mis alumnos.  La directora general del colegio Lomas Hill Cuajimalpa, Annette Muench se sintió ofendida con este recurso y por medio de un correo electrónico donde llamó “porquería” a este galardonado filme, me hizo saber su descontento. 

Así, se desencadenaron una serie de sucesos donde fui humillada por el personal de la escuela, encerrándome en una oficina por más de dos horas con guardias de la escuela custodiándome y donde se me acusó de pervertir a niños enseñándoles  escenas sexuales explícitas de temas que el director general de Lomas Hill, Víctor González llamó “escabrosos”. 

“A mi bebé! A mi bebé! Le enseñaste escenas sexuales de homosexuales” Me gritaba Annette Muench haciendo referencia a su hija quien se encontraba en ese salón de clases. No me dejó hablar y tampoco respetó mi derecho de audiencia. 

Hasta ese momento yo no conocía el impacto de una red social, pero en este caso  en pocas horas la noticia se había difundido vía Twitter. Cientos de

personas me apoyaban y sugerían vías de apoyo para mi situación. El CONAPRED se puso en contacto conmigo, e inicié la difusión formal de mi caso y  la petición de un proceso conciliatorio.  

Se me acercaban medios de comunicación, abogados y distintas personalidades públicas a ofrecerme su apoyo, y en ese momento me sentí con la responsabilidad de hacer algo al respecto. 

Y la oportunidad para hacer algo al respecto se presentó cuando me encontré con Change.org, portal en el que abrí una petición en donde contaba mi historia y solicitaba al Lomas Hill que emitieran una disculpa pública por el daño moral perpetrado, que tendrían repercusión en mi crecimiento profesional. En menos de un mes, obtuve el apoyo de más de 85,000 firmas de todo el mundo. Y a partir de esto, me contactaron medios de comunicación de Londres, EUA, Brasil, Ecuador y Colombia, que se

interesaron en mi caso. Incluso la Fundación Harvey Milk nos brindó su apoyo incondicional. 

Sin embargo, la reacción de las autoridades del Lomas Hill fue el silencio. Incluso, Eduardo Loyo, representante legal de la institución expresó: “esas firmas nos hacen los mandados”.  

A la par que la petición crecía y mi caso recibía difusión, se llevaba a cabo el proceso ante la Procuraduría de Defensa del Trabajo, que se resolvió a mi favor, y fui indemnizada por un despido injustificado. Eduardo Loyo me pidió que  “ahí ya la dejáramos”. Sus palabras textuales fueron: “aquí se rompió una taza y cada quién a su casa, nosotros no te molestamos y tú ya no sigas con la difusión”. Pero yo sabía que tenía en mis manos el poder marcar un precedente. Por pequeña que fuera mi contribución estaba dispuesta a seguir adelante. Sí, me habían indemnizado, pero ¿qué había con la discriminación por diversidad sexual? ¿Iba a dejar eso de lado? Decidí que no. 

A pesar de la intimidaciones en Twitter, y personas que intentaron conseguir la dirección de mi consultorio privado para amenazarme, yo no me rendí.

Como Psicóloga especialista en adolescentes, me sentí y siento con la responsabilidad de no quedarme callada ante una injusticia de esta índole.  

En marzo del 2013 el CONAPRED después de dos oportunidades al colegio para conciliar, determinó que pese a las recomendaciones impuestas a la institución educativa, ya no podía ir más allá. Mi demanda ante esta instancia era sencilla: “ Derecho de audiencia con los padres de familia, y un programa de sensibilización para el Lomas Hill para tratar el tema de diversidad sexual”. El colegio no se comportó a la altura y nunca hubo un diálogo honesto y directo, sino de amenazas y negación. 

La soberbia de las autoridades del Colegio Lomas Hill es inaudita.  Pero

hoy vengo a entregar estas firmas, porque sé que esas miles de personas que nos apoyaron merecen ser escuchadas, y porque la sociedad merece saber quienes están educando a nuestra juventud y con qué óptica

En últimas fechas, los mexicanos hemos sido testigos de manifestaciones a favor y en contra de las reformas en materia educativa; lo que nadie puede soslayar es que México ya cambió.

Es una exigencia constitucional que la educación privilegie el respeto a los derechos humanos y el criterio que debe orientar dicha educación, debe basarse en el progreso científico, luchando contra la ignorancia, los fanatismos y sobre todo los prejuicios; también debe contribuir a la mejor convivencia humana a fin de fortalecer el aprecio por la diversidad sexual.

En este nuevo México, Lomas Hill es una institución educativa que no cumple con las exigencias que los mexicanos nos hemos impuesto en nuestra Carta Magna y toda la sociedad debe tenerlo en cuenta.

Yo no sé si hice un pequeño o un gran cambio, pero lo que sé es que no me quedé callada. Exigí mis derechos, y el día de hoy cierro este ciclo, sin embargo mi incansable lucha ante la discriminación continúa. 

Hace unos cuantos días, el 17 de mayo fue el día mundial en contra de la homofobia, y me parece maravilloso poder sentar un precedente a favor de la causa. 

Grabé un video en el que les dejo un mensaje a todos aquellos que quieran cambiar algo en su entorno y que quieren usar change.org para hacer esos cambios realidad 

Mensaje en video de @Ceci_HR from Change.org on Vimeo.